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El termostato es un dispositivo que sirve para controlar la temperatura en un ambiente manteniéndola en un rango o punto deseado. Los hay de muchos tipos, desde los mecánicos formados por una simple lámina bimetálica hasta los los digitales programables con la alta tecnología de un microprocesador...
Básicamente son dispositivos que permiten abrir o cerrar un circuito eléctrico en función de la temperatura. Su uso principal es en sistemas de calefacción y de control de frío.
En nuestro caso usaremos uno simple que nos permitirá controlar el ambiente interior de una heladera para adecuarlo a las condiciones óptimas necesarias para fermentar nuestras cervezas. Trabaja con una diferencia de temperatura de + -3º o sea, sirve tanto para activar una heladera o una fuente de calor según la función que necesitemos.
Cuando la temperatura del ambiente que estamos monitoreando tiene una diferencia de 3º con respeto a la seleccionada, el dispositivo cierra el circuito dando corriente eléctrica y encendiendo el artefacto (frío o calor) que hayamos conectado.
Lo que encontramos al abrir el aparato son 4 terminales que nos permite seleccionar el modo de funcionamiento. Foto 1.
Para fijarlo a el gabinete de una heladera o cámara podemos utilizar una cinta adhesiva de las que tienen pegamento en ambos lados. Debemos colocar el bulbo dentro del gabinete por lo que al comprarlo conviene asegurarse que el alambre que lo conecta al termostato sea lo suficientemente largo para la conexión que queremos hacer.
El borne 1 se utiliza para realizar la conexión a tierra y el 2 para conectar el cable que trae la energía. Para eso podemos armar un prolongador como el que se ve en la foto 2.
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